Mensaje recibido el 16-8-96
Después de leer los recuerdos del Dr. Rubio, decido contar las calamidades que mi familia y yo pasamos, que ciertamente son muy dolorosas de recordar. Muchas heridas cicatrizan con el tiempo, otras nunca llegarán a cicatrizar, ya que fueron demasiado profundas y solo con mirarlas vuelven a sangrar.
¿Mi nombre? Tomás García, nací en Cienpozuelos, Provincia de Madrid el día 30 de Octubre del 1934. Mis padres tenían un pequeño negocio que tuvieron que cerrar antes de terminar la guerra y marcharse a Colmenar de Oreja (Madrid) donde mi padre nació, tratando de buscar trabajo.
Mi padre, encontró trabajo de escribiente en la fabrica de harinas, pero al terminar la guerra, lo detuvieron, y estuvo en la cárcel cuatro años, mi madre no podía sostener la familia, éramos tres hijos y la mayor (mi hermana con nueve años y mi hermano siete) por lo tanto decidió volver a Cienpozuelos, donde ella había nacido y donde estaba toda su familia, hermanos, madre y tía.
Al llegar a Cienpozuelos se encontró que a su madre la habían destituido de todo, y la casa que mis padres dejaron al marchar a Colmenar, la habían asaltado y todos los muebles se los habían llevado, algunos (sofás y butacas) aparecieron en el mismo ayuntamiento, y cuando mi madre los reclamó, la detuvieron a ella también, y estuvo encarcelada por tres años.
Parece ser que la razón por la cual detuvieron a mis padres, fue por ser republicanos, esto debía considerarse una gran ofensa para el régimen de Franco o quizá la calaña que lo rodeó. Algunos miembros de la familia nos recogieron, a mi hermana la colocaron a servir, así fuimos saliendo adelante, hasta que pusieron a mi madre en libertad después de tres años y a mi padre un años después, al no tener de que acusarles.
Al salir mi madre de la cárcel, decidió llevarnos a Colmenar, y no me extraña después de como la habían tratado en su pueblo, en Colmenar, el único empleo que pudo encontrar fue trabajar en el campo como peón y con ella mi hermano, que ya tenia diez años Así fue que pudo sostener la familia hasta que mi padre salió de la cárcel un año después.
La carestía era horrenda, imaginen dos sueldos de siete pesetas cada uno (cuando había trabajo) mientras que un kilo de pan costaba cinco pesetas, un litro de aceite cien pesetas, un kilo de habichuelas treinta pesetas, un kilo de carne doscientas pesetas y la renta y la luz cincuenta pesetas al mes. ¡Pasamos mucho hambre! yo enfermé de Polio y quedé casi paralítico, medicinas no podían mis padres comprar ni médicos pagar, y para colmo, mi abuela que tenia setenta y siete años fue forzada a venirse a vivir con nosotros, ya que mi madre era su única hija.
Cuando pusieron a mi padre en libertad, solo encontró trabajo como pastor de ovejas, y su sueldo eran nueve pesetas diarias. Como pueden ver las circunstancias económicas no mejoraron, al estar mi padre en libertad, por cierto que siguieron siendo así de difíciles por bastantes años, hasta que mi hermano hizo el servicio militar y después pudo conseguir una posición de chofer con un diplomático que después fue nombrado el primer Embajador de España en Canadá y mi hermanose vino con él.
En 1957, mi hermano que había conseguido el hacerse emigrante en Canadá, nos reclamó a mis padres y a mi, (mi hermana se había casado unos años antes) y todos conseguimosla emigración. Una vez en Canadá, fue cuando empezamos a vivir como seres humanos, trabajando como Dios manda y viviendo con una dignidad que en España nunca nos fué permitida.
Tomás García
tgarcia@silk.net