LIBROS Y ARTE

99.01.29
DAVID 

"CHIM" SEYMOUR / ARCHIVO Alemanes antifascistas encuadrados en las Brigadas Internacionales 
 

Las Brigadas sirvieron a la propaganda comunista y su eficacia militar no fue tan grande como se ha supuesto 

¿Instrumento o testimonio de solidaridad?

JAVIER TUSELL

HISTORIA "Las Brigadas Internacionales"
César Vidal ESPASA CALPE 656 PÁGS. 3.900 PTAS.
 

U n estudio reciente ofrece una visión muy poco complaciente acerca de las Brigadas Internacionales. Durante mucho tiempo ha sido controvertida la presencia en España de los voluntarios internacionales que combatieron a favor de la República, alternativamente presentados como unos generosos combatientes en pro de la causa de la humanidad y como unos simples esbirros al servicio del comunismo internacional. La última ocasión en que se ha planteado el enfrentamiento de estas actitudes con trapuestas ha sido con ocasión de la visita que los antiguos brigadistas hicie ron a España y que tuvo como consecuencia que se les reconociera la nacionalidad española. La verdad es que el debate en esta ocasión se limitó simple mente a la prensa porque la cuestión ha sido resuelta por los historiadores desde hace algún tiempo.
En efecto, este libro se presenta como una visión nueva y original sobre las Brigadas Internacionales, pero está lejos de serlo. A estas alturas ya se puede considerar como aceptado por la historiografía que las Brigadas fueron el producto de la labor organizativa de la Internacional comunista y sirvieron sus intereses políticos. Otra cosa es que buena parte de sus miembros acudieran a la Guerra Civil guiados por ideales generosos. Muchos de ellos se vieron decepcionados y otros, con el paso del tiempo, contemplaron cómo su experiencia durante la guerra civil española si, por un lado, les capacitaba para ocupar importantes puestos en la jerarquía política de las democracias populares en la Europa del Este, al mismo tiempo facilitaba que acabaran por ser objeto de purgas en la época estalinista. Las Brigadas Internacionales tuvieron un papel importante en la estrategia del bando republicano participando en los combates más decisivos (como los italianos o las brigadas navarras en el bando opuesto). Sus efectivos los cifra Vidal entre 30.000 y 40.000 personas, pero sólo unos 15.000 - 20.000 estuvieron como máximo combatiendo a la vez en España. Resulta obvio a estas alturas para cualquier tipo de historiador, sea cual sea su inclinación ideológica, que las Brigadas fueron un instrumento de propaganda y que su eficacia militar no fue tan grande como en muchas ocasiones se ha supuesto, porque adolecieron de fallos sobre todo en los momentos de ofensiva, lo que no tiene nada de particular teniendo en cuenta que una parte considerable de los combatientes fueron, a partir de la primavera de 1937, españoles recientemente adiestrados para las tareas bélicas. Aparte de proporcionar precisiones como las relativas a esas cifras --de todos los modos, no por completo seguras--, el libro de César Vidal, aunque ha utilizado una amplia bibliografía, no tiene especiales novedades. Se pretende en él haber utilizado los archivos soviéticos o alemanes, pero sólo se citan algunos documentos a título de prueba o de apostilla. Se trata, por tanto, más que nada de un libro de divulgación de lo ya conocido. El hecho de que las Brigadas Internacionales combatieran en toda la geografía española y a lo largo de los años del conflicto sirve de pretexto para contar de nuevo la historia de la Guerra Civil y el libro se engorda artificialmente con unos apéndices excesivos de los que bien se hubiera podido prescindir.
César Vidal, un buen conocedor de la Guerra Civil, debiera procurar, no obstante, en vez de publicar tantos libros sobre ella, que no pasan de la divulgación, concentrarse en una temática precisa de investigación y agotarla. Porque el modo a través del cual avanza la historia es ese y no la difusión de lo ya conocido. Si se compara el contenido de este libro con la bibliografía ya conocida (o con las síntesis solventes más recientes), se observará que las diferencias no son sustanciales. Eso no quiere decir que la historia de la Guerra Civil esté escrita por completo o de manera definitiva y que no haga falta avanzar en ella.
En dos terrenos, sin embargo, se puede avanzar mucho aún: en el de las operaciones militares, pues las fuentes sólo han sido utilizadas por los historiadores afines a los vencedores y en el del contexto internacional. Se podía esperar que en este último Vidal aportara novedades, pero no es así.