CULTURA

Jueves, 2 de julio de 1998

Se amplía en Italia la polémica sobre Franco

Los que sostienen que «no fue un fascista», rechazan que se les tilde de «neorrevisionistas»

ROBERTO MONTOYA

CORRESPONSAL

ROMA.- En los últimos dos meses aquellos lectores italianos que no contaban con una información más que superficial sobre la Guerra Civil española han tenido la oportunidad de enriquecer sus conocimientos.

Desde que a inicios de mayo se conoció el prólogo al libro Dos frentes, escrito por Sergio Romano, periodista y ex embajador, en el que sostenía que Franco «no fue un fascista», algunas de las mejores plumas de este país no han dejado de soltar tinta.

Sin embargo, el debate se ha enmarañado de tal manera y los maniqueísmos se han puesto tan al orden del día, que un lector no iniciado en el tema corre el riesgo de contar con mucha más información que antes, pero, sin embargo, sin una idea más clara sobre los hechos históricos.

El veterano periodista Indro Montanelli decía el pasado martes en el Corriere della Sera, en un artículo con título elocuente, ¿El adversario?, descalifícalo, que los críticos a la postura de Romano estaban haciendo un verdadero «linchamiento» de él en las columnas de opinión, por haberse atrevido a disentir de la posición tradicional crítica a Franco entre los intelectuales liberales italianos.

EL «SALVADOR».- Montanelli, situado en el bando de Sergio Romano, sostiene que «Franco salvó a España y a Europa de convertirse en una república satélite soviética», y aunque reconoce que «fue un régimen autoritario», añade inmediatamente: «pero no fascista».

Durante los años que fue corresponsal de guerra en el bando nacional, Montanelli dialogó varias veces con Franco y extrajo la impresión de que éste «se sentía sólo un restaurador del Estado de Felipe II, aquél del Yo, el Rey, fundado sobre el Trono y el Altar y sobre el garrote para los disidentes».

En uno de los artículos de Romano sobre el tema, sostiene también que el dictador «utilizó el fascismo y liquidó despiadadamente a sus adversarios, pero no fue fascista y no aceptó nunca que las potencias del Eje se metieran en su país».

Junto con Romano y Montanelli se situó la columnista de La Stampa Barbara Spinelli y criticando a los tres, pero especialmente a Romano, escribieron Mario Pirani y Sandro Viola, ambos en La Repubblica.

Al «bando republicano» se sumaron luego el escritor británico y biógrafo de Franco, Paul Preston; Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Tabucchi y Maria Antonia Macciochi.

Paul Preston, profesor de Historia Española Contemporánea en la London School of Economics y autor de numerosos libros sobre España, escribió en un artículo el 2 de junio que «exaltar al Caudillo es la misma cosa que exaltar a Mussolini y Hitler».

LUCHA DE LOS VOLUNTARIOS.- Según Preston, Romano se equivoca «cuando muestra la lucha de los voluntarios de las Brigadas Internacionales y del pueblo español no como una batalla contra el fascismo español y sus aliados alemanes e italianos, sino como un intento de los rusos de imponer la primera Democracia Popular».

Preston reivindica el valor de la lucha republicana, sostiene que «fueron los primeros en Europa en luchar contra la amenaza fascista» y desmiente que Franco no hubiera tenido apoyo de Hitler y Mussolini. Recuerda que varios aviones alemanes Junker 52 e italianos Savoia-Marchetti, fueron los que «permitieron el transporte de la sanguinaria Legión Extranjera a través del estrecho de Gibraltar».

Según el historiador británico, ese apoyo logístico fue constante y se produjo antes de que la URSS se moviera. Preston deja bien claro, sin embargo, su reprobación por la represión lanzada posteriormente por las fuerzas leales a Moscú contra anarquistas y trotskistas.

«Cuando la República española se encontró aislada de las potencias occidentales», sostiene en su amplio artículo Preston, «y hostigada por Franco, Hitler y Mussolini, sólo la Unión Soviética llegó en su ayuda».


«Republicanos» y «nacionales»

Como en todo debate que se precie, el apasionamiento de los contendientes no falta. Y tampoco los maniqueísmos, las simplificaciones y las descalificaciones. Maria Antonia Macciochi intenta desautorizar a Sergio Romano, al que no reconoce como escritor, ni periodista, ni columnista, sino como «embajador en pensión». «Como el Ministerio de Educación no enseña la Historia contemporánea, los historiadores de ocasión aprovechan para enseñarla en los periódicos», dice Tabucchi en alusión a Sergio Romano. Montanelli y Romano replican a sus críticos, sosteniendo que usan «los típicos métodos marxistas de discusión». Aunque ninguno reivindica al ciento por ciento a bando, la lucha entre republicanos y nacionales se revive diariamente en las páginas de la prensa italiana. «En sus últimos años de vida», asegura Tabucchi, «Primo Levy rechazaba discutir con los que enarbolaban burdas posiciones revisionistas». «Pero Tabucchi sí entra en la polémica e invita a todos a ver un volumen de 300 fotografías, en las que se ve mucho brazo en alto»