CULTURA

Viernes, 19 de junio de 1998

EL LIBRO DE MAÑANA / «VIENTO DEL PUEBLO»

El cantor popular

LUIS ANTONIO DE VILLENA

Aunque canónicamente pertenece a la llamada Generación del 36 (la de Luis Rosales o Leopoldo Panero) el haber vivido siempre en torno a la del 27 y el haber muerto prematuramente, en la cárcel, sin casi tener obra de postguerra, hace que Miguel Hernández -nacido en Orihuela en 1910- parezca y sea visto como el hermano menor de los afamados poetas de la generación anterior, con la que convivió sobre todo en los años de la República.

Sabemos que tuvo gran amistad con Vicente Aleixandre, pero que a Federico García Lorca, Miguel -que lo admiraba- no le caía bien...

Miguel Hernández (muchacho humilde, popular, que fue pastor en su infancia) publicó su primer libro en Murcia, en 1933, Perito en lunas. Como tantos primeros libros, éste pasó desapercibido, aunque era un texto (ya que no original, es un homenaje a la Generación del 27) de veras prometedor. Quizá el Miguel más propio comienza cuando, en 1934 y en su pueblo, funda la revista El Gallo Crisis, con su amigo Ramón Sijé, al que después dedicará la famosa Elegía. En ese tiempo, madura la poesía de Hernández y también va creciendo su compromiso -que llegó a ser total- con la izquierda y con los desheredados de aquella España pobre, que su experiencia personal tan bien conocía.

GUERRA CIVIL.- En 1936 -antes de la guerra- se publica el libro que consolida la fama poética y la categoría de Miguel Hernández, El rayo que no cesa, con algunos de los sonetos que lo harán famoso (Umbrío por la pena, casi bruno / porque la pena tizna cuando estalla...) aunque después ampliará el ciclo. Pero será el Miguel Hernández de la Guerra Civil, en la que participó como combatiente en los frentes y líder social, el que accederá a una categoría mítica -menor que la de Lorca, sin duda, pero en esa estela- de poeta campesino, luchador en las trincheras, que salta en alguna de sus piezas teatrales de entonces, como El labrador de más aire y en el famoso libro (destruido por las tropas franquistas) Viento del pueblo, dedicado a Aleixandre, con prólogo del filólogo Tomás Navarro Tomás, y publicado en 1937. Es el libro que encumbrará la poesía del realismo socialista. (Vientos del pueblo me llevan / vientos del pueblo me arrastran...). El mundo poético de Miguel habrá de culminar con Cancionero y romancero de ausencias, escrito desde 1938 hasta su muerte, entre el enorme fragor final de la contienda (sus arengas, su lucha, sus viajes) y el sentimiento trágico de la derrota y la cárcel, con las Nanas de la cebolla.

Huido a Portugal en abril del 39, Miguel Hernández es entregado a los franquistas por la policía portuguesa. Entrará en prisión en mayo -allí conoció y fue retratado por Buero Vallejo- y, tras numerosos traslados, morirá en la cárcel de Alicante, turberculoso, en marzo de 1942. Tenía 32 años. Miguel Hernández es el mito del poeta rojo, campesino y popular, amoroso de novia y libertario. Pero, además, la imagen de la inmensa promesa del poeta que fue (y sobre todo) del que pudo haber sido.

«Viento del Pueblo. Antología poética» (61 págs), de Miguel Hernández, se regala este fin de semana con LA REVISTA