ESPAÑA 

Miércoles, 22 de abril de 1998 

El alcalde observa elementos «franquistas y nazis» en España y Alemania 

Críticas al «revisionismo» del bombardeo de Gernika 

GUILLERMO MALAINA

BILBAO.- A falta de unos días para el 61º aniversario de la destrucción de Gernika, las versiones que disculpan a los responsables directos de lo sucedido han desestabilizado los preparativos del II Encuentro de los Supervivientes.

Las declaraciones realizadas por el general franquista Jesús Salas Larrazábal y el experto sobre la obra de Picasso José Pedro Vindel en el programa de la televisión pública alemana Kulturweltspiegel -Espejo cultural mundial- han provocado indignación entre instituciones públicas y privadas del País Vasco.

Incluso, ha parecido incomprensible que la televisión pública de Alemania (ARD) se haya convertido en altavoz de personas alineadas con el régimen franquista, después de que un año antes el presidente alemán, Roman Herzog, hubiera asumido por primera vez la responsabilidad de su país en aquel genocidio.

Ayer, Michael Kasper, historiador alemán, miembro del centro Gernika Gogoratuz y autor de la publicación en alemán Historia Vasca, mostró su sorpresa por lo sucedido e, incluso, comentó que en la propia cadena ARD había extrañado la emisión del citado programa. «He hablado con un periodista de allí y está sorprendido. Según me dijo, seguramente se equivocaron en la elección de las fuentes», dijo.

Manuel González Portilla, catedrático de Historia Contemporánea y responsable de este departamento en la Universidad del País Vasco, tachó de «tendencioso» que la televisión alemana tuviera como fuente a un general del régimen franquista. En su opinión, el bombardeo de Gernika supuso la puesta en escena de una nueva estrategia militar, desarrollada posteriormente por los nazis alemanes en la II Guerra Mundial y basada en el amedrentamiento de la población civil. González Portilla describió que el fin no era Gernika en sí mismo, sino dar un escarmiento a la población que tuviera un eco en Bilbao.

El reportaje de la televisión alemana también despertó malestar en el Ayuntamiento. El alcalde, Eduardo Vallejo, lo censuró al considerarlo «absurdo» e «ignominioso», aunque, a su juicio, prueba que todavía existen segmentos «franquistas y nazis» en la sociedad española y alemana. No obstante, pidió al Parlamento español que reconozca, como lo hizo el pasado año el Gobierno alemán, el error histórico de aquel genocidio.