G. TRAMULLAS / B. GASULLA
Londres / Barcelona
Los 465 brigadistas internacionales que recibirán desde hoy y hasta el día 12 el tributo de España en el 60º aniversario de su intervención antifascista durante la Guerra Civil afrontan aún una última batalla. Una inesperada traba legal amenaza con deslucir uno de los actos centrales del homenaje: la entrega de la nacionalidad española, una de las promesas de Juan Negrín cuando abandonaron la contienda, en 1938. La legislación impide que un europeo, norteamericano o canadiense obtenga la nacionalidad española sin haber renunciado a la propia y sin perder, por lo tanto, el derecho a pensión.

El sufrimiento de los organizadores, la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, comenzó a verse recompensado ayer, cuando llegó a Barajas el primer brigadista al grito de "¡viva la República!" Era Emanuel Mink, un polaco de 86 años nacionalizado francés. El grueso de la expedición llegará hoy. Los voluntarios de la libertad volverán a un suelo que muchos de ellos no habían pisado en 60 años desde el Reino Unido, Rusia, EEUU, México, Francia y hasta 30 países más, incluida China.
Ha sido el entusiasmo de los brigadistas y de la asociación, que agrupa a sindicalistas, profesores, editores y familiares de veteranos de la guerra lo que ha permitido hacer realidad el proyecto. Todo empezó en septiembre de 1995. La asociación se creó entonces con tres objetivos: promover la nacionalidad española para los voluntarios, organizar un homenaje a su lucha y poner las bases para un centro de documentación.
Hace un año, se dio un paso importante. El Congreso aprobó por unanimidad la concesión de la nacionalidad española a los brigadistas que siguen vivos. El historiador británico Gabriel Jackson, uno de los impulsores de la iniciativa, explica cómo la decisión "provocó una gran impresión en los veteranos, que veían reconocido su trabajo por la libertad de España".
Nacionalidad honorífica
Los brigadistas acudieron en masa a embajadas y consulados a iniciar los trámites para conseguir la nacionalidad española. Pero el propósito bendecido por el Legislativo chocó paradójicamente con la normativa actual, que les obligaba a renunciar a su nacionalidad propia. "Desde marzo --declara Jackson-- hemos intentado negociar una solución diplomática, pero ha sido un diálogo de sordos". El historiador ha mantenido en el último mes diversos contactos con el gabinete de la Presidencia del Gobierno, en las que ha propuesto al Ejecutivo una opción.
"Se trataría de crear la figura de la nacionalidad honorífica, análoga al doctor honoris causa de las universidades", manifiesta Jackson. La pelota está ahora en el tejado del Gobierno, a la espera de un pronunciamiento del Ministerio de Justicia. Otra posible salida fue ofrecida a finales de esta semana por el Grupo Socialista, que ha presentado un proyecto de enmienda del Código Civil en materia de nacionalidad, informa Luis Díez. La iniciativa, además de reducir a cinco los años de residencia necesarios para lograr ser español, suprime la obligatoriedad de renunciar a la nacionalidad propia.
Lluís Martí, miembro de la Coordinadora de Antiguos Combatientes de la República, reclama la "necesidad de un homenaje institucional y popular para que las palabras del doctor Negrín no queden en el aire". Martí, que confiesa estar "sorprendido por el desconoci- [peufoto01.093]
El canadiense Marwin Penn (izquierda) y el alemán Otto Plasil conversan, ayer, en Madrid. Hoy llega la mayoría de los veteranos.
El proyecto de homenaje a las Brigadas Internacionales ha recorrido un penoso camino hasta hacerse realidad. Más de uno lo considera un milagro. Hasta el último momento se mantuvo la incertidumbre: complicaciones de transporte, alojamiento, asistencia médica (los ex combatientes tienen entre 77 y 89 años) y, sobre todo, razones económicas mantuvieron en vilo a organizadores y protagonistas, que hoy casi no dan crédito a sus ojos.
La victoria moral fue casi instantánea, la idea fue muy bien recibida y, durante año y medio, la incansable presión de la asociación logró reunir los fondos necesarios a base de llamar a las puertas de ayuntamientos, comunidades autónomas, organismos oficiales y empresas privadas, algunos de los cuales han preferido que su nombre no figure entre quienes han apoyado a la organización.
Fue insistiendo como finalmente la organización consiguió que la Generalitat aceptara subvencionar el proyecto. La Administración autonómica se repartirá a partes iguales los gastos con la Diputación y los ayuntamientos, fundamentalmente en Barcelona.
La caravana llegará a la capital catalana el próximo sábado. Los brigadistas habrán estado antes en Madrid, donde protagonizarán una recepción en el Congreso de los Diputados e inaugurarán un monumento a las Brigadas Internacionales. Después se repartirán por delegaciones a ciudades donde hicieron historia, como Albacete, Sevilla, Nerja, Gijón, Girona y Miranda de Ebro.
El programa de los veteranos extranjeros en Barcelona aún no es definitivo, pero los organizadores confían en poder efectuar "una bienvenida con jóvenes". El domingo irán al Fossar de la Pedrera, en Montjuïc, y al Parlament y serán objeto de una comida institucional. El lunes día 11 se realizará el acto de despedida, con la lectura del manifiesto del homenaje.
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