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BARCELONA |
12/11/96 |
JAUME V. AROCA Santa Coloma de Gramenet
V icente fue el primero. Cómo no. Para eso
esperó casi cuatro horas, y casi todo el tiempo bajo la lluvia.
Abrazó a Vlassi y a Valentina y a todos. Vicente es gente corriente,
un muchacho de la periferia de Barcelona que tuvo un abuelo que luchó
a brazo partido con los brigadistas y compartió campo de concentración
en el árido sur español. Es de los que están convencidos
que las mejores lecciones de historia las dan los abuelos Y por eso, ayer,
cuando los veinte brigadistas entraron en la sala de actos del instituto
Puig Castellar de Santa Coloma de Gramenet con todos los alumnos en pie
batiendo palmas durante cinco minutos ininterrumpidos, los ojos se le llenaron
de lágrimas.
Los brigadistas llegaron tarde. Cuatro horas de reloj. "Yo creo que
por eso perdieron la guerra --apuntaba Vicente en la espera-- mucho corazón
y poca organización." El instituto Puig Castellar está
muy cerca del río Besòs. Cuando hace sesenta años
los brigadistas pasaron por allí cerca, si es que alguna vez pasaron,
en estos parajes había extensos campos de cultivo y bosques de álamos.
Poco más. Este río fue durante dos cortos días de
diciembre de 1938 la frontera entre la derrota y el desastre. Santiago
Carrillo recuerda en sus memorias que un kilómetro abajo, ya más
cerca del mar, en Sant Adrià de Besòs, estuvo emplazado el
mando del Ejército republicano del coronel Tagüeña que
se batía en retirada de Barcelona. De ahí al exilio.
Pero sesenta años después, Vlassi, el anciano brigadista
que alcanzaría luego el grado de general del Ejército soviético,
subió al escenario de la sala de actos del instituto Puig Castellar
para hablar: "Tengo la sensación de estar en la casa en la
que uno nace y vive toda la vida". Y luego añadió: "En
nuestro corazón siempre estaremos juntos, toda la vida que nos queda".
Sólo para COU
Agustina Rico, profesora de historia del instituto
Puig Castellar explica que la iniciativa de traer a los brigadistas nació
en el propio instituto. Pero luego la cosa fue a más. El Ayuntamiento
y otras entidades de la ciudad secundaron la propuesta mientras en las
aulas los alumnos desplegaron su imaginación para organizar un pequeño
espectáculo con poemas de Alberti y García Lorca que ayer
brindaron, emocionados y nerviosos. "Pienso --descifra la maestra--
que a los alumnos, cuando los tratas como adultos, responden como adultos."
Cuenta Agustina Rico que el interés de los chicos ha superado con
creces lo habitual en estas circunstancias y explica que un alumno de segundo
le vino a ver días atrás: --Profe, ¿los de segundo
no iremos a ver a los brigadistas? --No, porque no cabemos todos. Irán
los de COU, pero también es un acto abierto a todos los ciudadanos
de Santa Coloma. --¿Y si se lo pido como ciudadano? Sostiene Agustina
que el muchacho estaba ayer en la sala.