SOCIEDAD

11/11/96


ANA JIMÉNEZ
Los brigadistas recibieron muestras de cariño del numeroso público que se concentró ante el Parlament



CIUDADANOS Jordi Pujol, presidente de la Generalitat, asegura que la visita de los brigadistas "no es una revancha, sino un acto de reconciliación"


El público que acudió a recibirles portando banderas catalanas, republicanas, independentistas y anarquistas los saludó con una larga salva de aplausos

El Parlament de Catalunya recibe con todos los honores a los brigadistas internacionales

JOAQUIM ROGLAN

BARCELONA. -- Los supervivientes de las Brigadas Internacionales recibieron ayer el homenaje de las máximas instituciones y autoridades de Cataluña. El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol; el presidente del Parlament, Joan Reventós; el presidente de la Diputación, Manuel Royes, y el alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, recibieron a los brigadistas y les dirigieron palabras de gratitud, de paz y de libertad.
Emoción fue la palabra común en los discursos oficiales de bienvenida a Cataluña. Emoción fue el sentimiento en los rostros de aquellos ancianos venidos de tantos países distintos para recibir el homenaje de un país donde perdieron su juventud. Se cumplían sesenta años desde que se fueron de esa tierra en la que murieron tantos de sus compañeros.
Ancianos llegados de Bulgaria, Polonia, Rusia, Serbia, Croacia y Cuba junto a ancianos venidos de Estados Unidos, Inglaterra, Irlanda e Italia. Más de trescientos hombres y más de veinte países entraron ayer por la puerta grande del Parlament de Catalunya. Fuera, les había saludado una larga salva de aplausos del público que acudió a recibirles con banderas catalanas, republicanas, independentistas y anarquistas.
El primero en tomar la palabra fue el brigadista Laszlo, quien confesó que no esperaban semejante recepción, y prometió: "Pronto nos iremos al otro mundo y diremos a nuestros compañeros muertos en España que sus vidas no fueron dadas en vano, sino por esta España de democracia, tolerancia y reconciliación".
Habló después la brigadista Adelina y dijo que a pesar de su edad, los brigadistas conservan "todo lo que puede tener un luchador por la libertad" y también prometió que "nos llevaremos en nuestro corazón todo lo bonito que hemos visto estos días".
El prestigioso médico catalán Moisès Broggi, que fue cirujano en las Brigadas Internacionales, recordó que los homenajeados fueron protagonistas "de uno de los momentos más trágicos de nuestra historia" y, por encima de las batallas, destacó que "a pesar de la crueldad de la guerra prevalece el recuerdo de su sentido humanitario, de su respeto por la población civil y de sus hospitales móviles".
En el turno de las autoridades, Manuel Royes se declaró "heredero de su idealismo y de su combate por las libertades". Vinculó esa lucha con la de la Assemblea de Catalunya, y les agradeció que pusiesen las bases para que "cuarenta años después, con métodos diferentes y sin pagar un precio tan alto como en 1936, hayamos hecho realidad los ideales de libertad, democracia y solidaridad".
El alcalde Pasqual Maragall les llamó "la primera ONG, el primer Ejército de intervención pacífica" y les agradeció que "defendieron la legalidad que nosotros hoy representamos" y que "hayan dejado a sus nietos la paz y el diálogo, la reconciliación y la tolerancia". Tras recordar la muerte del presidente Lluís Companys, Maragall advirtió que "el mundo no debe olvidar a quienes vivieron un siglo que iba mal y dieron su vida por mejorarlo. No hay que olvidar, hay que perdonar".
El presidente del Parlament, Joan Reventós, evocó a brigadistas como Artur London, Willy Brand y George Orwell, y recordó a los supervivientes que "sabiendo con certeza que el odio y la violencia son cosas vanas en sí mismas, combatíais despreciando la guerra, porque aceptabais perderlo todo conservando el amor a la libertad".
Finalmente, Jordi Pujol les dio la bienvenida "con el mismo afecto con que Cataluña les recibió hace sesenta años y con la emoción de ver cómo su esfuerzo, heroísmo y sufrimiento no fueron inútiles". El president les invitó a visitar un país "donde ha triunfado la democracia y que ha experimentado un cambio altamente positivo". Tras enlazar la muerte de los brigadistas con la de Lluís Companys, "cuya principal acusación fue la de haber sido presidente de Cataluña", matizó que la visita de los brigadistas "no es una revancha, sino un acto de reconciliación y el recordatorio de que ustedes también lucharon por los derechos nacionales de todos los pueblos".
Pujol coincidió con Reventós en que "siempre hay ataques contra la democracia y la libertad, por eso la batalla por la libertad nunca se acaba". Pujol aprovechó el ejemplo de estos "combatientes de la libertad" para pedir una "intervención militar pacífica en Zaire".




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