|
SOCIEDAD |
05/11/96 |
CARLOS NOVO
MADRID. -- Sesenta años después, 370 integrantes de las
Brigadas Internacionales regresaron a Madrid para ser homenajeados por
su valiente defensa de la II República. Vuelven procedentes de 30
países, viejos y achacosos, pero llenos de orgullo y emoción
apenas contenida. Entienden su regreso como un acto de reparación
y de justicia. Una vuelta a un pasado que llevan muy en el corazón,
quizá porque entonces eran jóvenes, idealistas y se sentían
protagonistas de la historia.
El vestíbulo del hotel Convención aparecía ayer por
la tarde repleto de corrillos de ancianos nerviosos como colegiales, que
exhibían viejas medallas, repartían abrazos y sonrisas y
trataban de reconocerse unos a otros. "Entonces éramos un puñado
de jóvenes románticos movidos por un ideal de libertad. La
experiencia de la guerra de España fue única e irrepetible
por el caudal de solidaridad que aglutinó en todo el mundo",
explica uno de los supervivientes de la Brigada Dombrowski, integrada en
su mayoría por polacos.
De los 45.000 brigadistas que combatieron en la guerra de España
al lado de la República aún viven un número indefinido,
entre quinientos y mil, la mayoría con más de ochenta años
y con importantes problemas de salud a cuestas. Veinte mil de sus compañeros
perdieron la vida en la contienda; de ellos, unos cinco mil en el frente
de Madrid.
"Los que no cayeron en las batallas tampoco lo tuvieron fácil.
Dejaron España, pero continuaron la lucha en las trincheras europeas
contra los nazis. Terminada la Segunda Guerra Mundial, los supervivientes
fueron recibidos en sus países como auténticos apestados;
muchos sufrieron las purgas estalinistas", explicaba ayer Elisa Ricol,
la viuda del comunista checoslovaco Artur London, autor de la célebre
"La confesión".
El homenaje a los brigadistas coincide con la reciente aprobación
por parte del Congreso de la promesa que hizo en su día el entonces
primer ministro de la II República, Juan Negrín: la concesión
de la nacionalidad española. Sin embargo, la felicidad no es completa.
El Código Civil español obliga a los adquirientes de la nacionalidad
a renunciar a su pasaporte antiguo, con la consiguiente pérdida
de las pensiones de sus respectivos países.
"En esas condiciones, ningún brigadista podrá acogerse
a la nacionalidad. Bueno, no deja de ser un acto simbólico. De hecho,
entre ellos siempre se han conocido como los españoles", señala
un miembro de la organización del homenaje, la Asociación
de Amigos de las Brigadas Internacionales. El Partido Socialista se ha
comprometido a presentar en el futuro una proposición no de ley
por la que, de aprobarse, los brigadistas estarán exentos de renunciar
a su nacionalidad para adquirir la española (una excepción
que ya se da con países latinoamericanos). "Esto va a tardar
unos meses, pero confiamos contar con el apoyo unánime del Parlamento",
explicaron fuentes del propio PSOE.
La Coordinadora del Homenaje presentó en la tarde de ayer los diversos
actos con que van a ser agasajados los brigadistas, entre los que se incluye
mañana una recepción en el Congreso y el domingo otra en
el Parlament de Catalunya, donde serán recibidos por el presidente
de la Generalitat, el del Parlament, el de la Diputación y el alcalde
de Barcelona. En Cataluña, ese mismo día, los brigadistas
realizarán una ofrenda floral en la tumba del presidente Lluís
Companys. El lunes, visitarán el monumento a la Brigada Lincoln
y recibirán homenajes en Mataró, El Prat, Girona, Tarragona
y Gandesa.
El programa incluye también la inauguración de monumentos
a las Brigadas Internacionales en Albacete, Móstoles, Leganés
y Rivas-Vaciamadrid, así como visitas a cementerios donde están
enterrados sus compañeros y a localidades de media docena de comunidades
autónomas en las que libraron duras batallas. La campaña
incluye asimismo lapublicación de un manifiesto que cuenta con la
firma de un centenar de políticos, sindicalistas, intelectuales
y representantes del mundo del arte, la cultura y el espectáculo.
Entre los políticos, figuran Felipe González y Jordi Pujol;
entre los sindicalistas, Cándido Méndez y Antonio Gutiérrez,
y entre los escritores, Rafael Alberti, entre otros.
Un buen número de brigadistas y sus acompañantes (unos 150)
se han costeado ellos mismos el viaje. La organización ha pagado
el desplazamiento a unas doscientas personas. El importe total de los gastos
de la campaña se estiman en unos 120 millones de pesetas.