Jueves
7 noviembre
1996 - Nº 188

 

OPINIÓN

Dos palacios
EDUARDO HARO TECGLEN

Fui a ver a Ángel González en Palacio; la Reina le daba el premio de su nombre, y me pareció ver que el poeta rojo se acariciaba, luego, el bolsillo de la cartera donde estaba el talón de seis millones. También es el lado del corazón. No estoy seguro de que Ángel haya cantado alguna vez esa víscera, pero sí recuerdo un poema a un diente. Suyo. Me preguntaba, gente, qué hacía el niño republicano en Palacio: 1) Cuando yo fui niño, era el Palacio Nacional, y allí recibían Alcalá Zamora, Azaña. 2) En 1931, las Juventudes Socialistas y Comunistas acordonaron el palacio para proteger a la familia real hasta que se fue. Tampoco intentó nadie hacerla daño. 3) Iba a ver cómo Ángel cantaba la duda en uno de los sitios más radicalmente afirmativos, como puede ser un palacio. La duda, si la ilusión no la desampara, es un impulso dinámico y creador, más estimulante que la certidumbre», decía. ¡Es tan joven!

 

Yo dudo de la duda (yo, 1924; él, 1925. Un abismo). Otros han dicho de él que tiene un escepticismo corrosivo» (por su Tratado de urbanismo); a) no sé por qué el escepticismo ha de considerarse corrosivo; es, en todo caso, decapante; b) ahora habla de las esperanzas porque son imprescindibles para seguir escribiendo» (no veo clara la razón de seguir escribiendo, pero sí la de seguir leyendo a Ángel González: conviene que él escriba para que yo lea. 3) De niño iba de visita a Palacio, donde mi tío Teófilo Haro vivía: era farmacéutico y su casa es ahora un museo, en los altos. Debe estar allí el arpa que tocaba mi prima Filomena (piano, no: eso lo tocaban todas las niñas, las corrientes), que luego escapó con Martinho, el fabricante de las mejores yemas chinas del mundo, en la calle de Arenal. Todos hemos tenido una infancia galdosiana (menos Galdós).

 

(En otro Palacio, el de Deportes, se había izado ya la bandera republicana. Era la noche de las Brigadas Internacionales. Aún tuve tiempo de escuchar A galopar, cantado por Paco Ibáñez; y el brío de Sacristán. Aún pude recordar, en Radio 1, con Manuel Antonio Rico, que Pasionaria les dijo no os olvidaremos», en 1938, cuando les prohibieron los de la No Intervención; y aquí están, viendo que 60 años después no se les ha olvidado).

                 
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