Lunes
4 noviembre
1996 - Nº 185
CULTURA

Paco Ibáñez: No tengo respeto alguno por la religión ni por los dioses de nadie»

RICARDO CANTALAPIEDRA , Madrid
Mañana se celebra en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid un concierto-homenaje a los Voluntarios de la Libertad (Brigadas Internacionales) para conmemorar los 60 años de su incorporación a la guerra civil española. El acto, presentado por el actor José Sacristán, es el inicio de una serie de homenajes en todo el Estado que culminarán el próximo 11 de noviembre en Barcelona. El espectáculo musical es una simbiosis de flamenco puro y cantautor en esencia: Carmen Linares, José Menese, José Antonio Labordeta, Imanol, Quintín Cabrera y Paco Ibáñez.


Paco Ibáñez, ayer en Madrid.
(C.Manuel)

Paco Ibáñez (Valencia, 1934), que ha dejado su domicilio de tantos años en París para instalarse en Barcelona, sigue teniendo una mirada melancólica, como de quien está también en otro sitio. Hay mucha ironía en sus ojos y en sus guiños. Cumple 62 años en breve, el 20-N, fecha memorable en la que murieron Franco y José Antonio Primo de Rivera. Ibáñez, con sorna, ronronea: También murió tal día como ese Buenaventura Durruti... Habría que suprimir el 20 de noviembre».

Recientemente se ha reeditado en seis compactos toda la discografía de Paco Ibáñez. Ya son pieza disputada por forofos y coleccionistas. El cantante siempre ha mantenido íntima relación con la pintura. Los diseños y dibujos de sus tres primeros discos están firmados por Salvador Dalí, Antonio Saura y José Ortega.

Lo de Dalí (1964) surgió de forma natural», comenta; una amiga mía, y también de Dalí, le hizo escuchar en Cadaqués la maqueta que yo había grabado con poemas de Góngora y Lorca. Le gustó. Pidió conocerme y se ofreció para ilustrar el disco. No lo hizo por mí, sino por Lorca. Le emocionó mi versión de Jinete ».

El primer poema al que puso música fue Dejadme llorar a orillas del mar, de Góngora. Por entonces ya había conocido a Brassens. Paco se quedó encandilado con él, que había musicado a los mejores poetas franceses. Mi relación con él es permanente», dice con cierta ternura, porque siempre está ahí arriba, en la cumbre. Jamás olvidaré su mirada. Cuando nos veía aparecer a mi hermano y a mí se refería a nosotros cariñosamente como los españoles. Brassens era hermano, padre, amigo, todo. Oyó alguno de sus temas en castellano. Cuando escuchó El testamento su expresión era sublime y perpleja. Mi hermano logró retratarle en ese momento; es una foto espléndida».

Su participación en el festival de mañana no es por motivos meramente sentimentales. Hay algo telúrico y metafísico en su implicación: Las Brigadas Internacionales representan el ideal que muchos llevamos dentro. Espíritu, corazón, ética, generosidad, humanidad, solidaridad. Ellos son un ejemplo para nuestro siglo».

La colaboración de diversos organismos institucionales y privados en la financiación de estos homenajes ha sido, en ocasiones, emocionante. Una gran empresa del sector, que omite la publicidad, ha cubierto todos los seguros personales y colectivos de los 400 brigadistas llegados de más de 30 países. La ONCE, además de regalar sillas de ruedas a quienes las precisen, ha puesto a su disposición en Madrid el transporte de los participantes hasta las dos de la madrugada, para que puedan moverse por la noche. La Comunidad de Madrid ha financiado su estancia en la capital. El 061, del Ministerio de Sanidad, les ha puesto una UVI móvil permanente y un equipo médico. También hay alguna nota discordante: un alto cargo ministerial se ha negado a colaborar porque no quiere saber nada con los que mataron a los padres de mis amigos».

Nuevos proyectos

Paco Ibáñez grabará nuevos temas de inmediato. Lo primero, con el cantautor vasco Imanol. Y un proyecto utópico, El disco de Babel , con canciones en castellano, francés, euskera, italiano, catalán y hebreo. Él habla todos esos idiomas. Y se explica: Se trata de un recorrido sentimental, de vivencias. Canto en euskera porque lo he vivido; por parte de madre, me apellido Gorostidi Alcain Barriola Eizaguirre. El castellano, por el estilo. Me siento incorporado a la cultura catalana y a la italiana. Mi mujer es hebrea y yo voy con frecuencia a Israel... En fin, Babel».

Viaja siempre con libros de Gracián, Goytisolo, León Felipe, Alberti. Y con la Biblia. Pero matiza: No soy religioso, sino todo lo contrario. No tengo respeto alguno por la religión, ni por el Papa, ni por los judíos, musulmanes, protestantes. La religión es el veneno de los pueblos. Pero la Biblia es una novela maravillosa, un Quijote antes del Quijote».

                 
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